Sé que podría ser un hijo mejor. No le doy importancia a las cosas mundanas del día a día: no sé qué color de pantalón combina con qué camiseta ni me preocupa repetir el mismo pantalón por tercera semana seguida solo porque era el primero que encontré entre la ropa limpia. Digo esto para disculparme por todas las veces que no te he regalado nada por tu cumpleaños porque, para mí, no tenía tanta importancia. Siempre me dices que no necesitas grandes cosas y que con algo bonito escrito por mí te valdría, así que aquí está.

Mamá con sus dos hijos delante del cartel del Hotel Cheyenne

Siento todas las veces que he descargado mis frustraciones contigo. Siento todas las veces que me he enfadado o me he puesto histérico. Siento todas las veces que no he sido lo suficientemente fuerte. Siento todas las veces que te he preocupado por tonterías. Siento todas las veces que he sido un pasota.

Mamá y su hijo sonriendo juntos en una terraza

Quiero agradecerte que me quieras y que me aguantes. Me siento profundamente agradecido por contar con una madre tan excepcional como tú. No todo el mundo tiene la fortuna de crecer con una madre tan atenta, cariñosa y entregada a la maternidad como tú.

Selfi familiar durante un viaje a Pisa

A veces me preguntas qué significa ser un icono. Para mí, ser un icono significa dar cariño cada día, llamar y escribir incluso en la distancia y tenerme siempre presente, tanto en los buenos como en los malos momentos. Un icono es un modelo a seguir y, por tu fuerza de voluntad, tus valores, tu cariño y tu valentía, yo quiero ser como tú.

Mamá con sus hijos pequeños durante un día de playa

Esta carta no es extensa y no alcanza a reflejar cuánto te quiero. Espero, con suerte, poder demostrártelo cada día. Gracias de nuevo por estos casi 22 años juntos. Te quiero, feliz cumpleaños.